
La guerra en Myanmar agrava la crisis por el devastador terremoto en la región
A pesar del terremoto de 7.7 que ha causado miles de muertes, la junta militar de Birmania rechaza una tregua y continúa con los ataques en zonas opositoras.

El reciente terremoto de magnitud 7.7 que sacudió Myanmar (Birmania) ha dejado un saldo preliminar de más de 2 700 muertos y 4 500 heridos. A pesar de la magnitud del desastre, la junta militar en el poder ha rechazado la propuesta de un alto al fuego presentada por grupos armados opositores. La negativa ha intensificado la crisis en el país, donde los enfrentamientos entre el ejército y las fuerzas rebeldes continúan en medio de una catástrofe que ha dejado a millones de personas en condiciones críticas.
El líder de la junta, Min Aung Hlaing, ha manifestado que el ejército seguirá con sus "operaciones defensivas" en las zonas afectadas por el terremoto. Esta postura ha sido criticada por organismos internacionales y expertos en derechos humanos, quienes señalan que la ayuda humanitaria debería ser la prioridad. La ONU ha denunciado que el ejército birmano continúa con bombardeos en regiones opositoras, poniendo en peligro tanto a civiles como a trabajadores humanitarios. Un convoy de la Cruz Roja China fue atacado recientemente, lo que generó un llamado internacional para garantizar la seguridad de las misiones de rescate.
Las comunidades más afectadas se encuentran en zonas donde el acceso a los servicios básicos ya era limitado debido al conflicto interno. Miles de personas han quedado sin hogar y la asistencia humanitaria enfrenta serios obstáculos. Organizaciones internacionales advierten que más de 8,5 millones de personas han sido afectadas directamente por el sismo y que la falta de un alto al fuego agrava la crisis. Equipos de rescate, tanto nacionales como internacionales, trabajan contra el tiempo en la búsqueda de sobrevivientes, mientras que los hospitales colapsan por la cantidad de heridos.
El terremoto ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de Birmania ante los desastres naturales y los conflictos internos. Mientras la comunidad internacional presiona para que se garantice la asistencia humanitaria, la situación en el país sigue siendo incierta. La falta de recursos, la inestabilidad política y la persistencia del conflicto armado dejan a la población en una crisis humanitaria sin precedentes. Con el paso de los días, la posibilidad de encontrar sobrevivientes disminuye, y el país enfrenta un futuro marcado por la devastación y la violencia.
