
Trump eleva la presión y amenaza con aranceles a países que exporten petróleo a Cuba
Una orden ejecutiva declara emergencia nacional y abre la puerta a sanciones comerciales sin detallar tasas ni países.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este jueves que su gobierno podría aplicar aranceles a cualquier nación que suministre petróleo a Cuba, una medida que intensifica la estrategia de presión de Washington contra el gobierno comunista de la isla y refuerza el frente de sanciones en el ámbito energético y comercial.
La advertencia se sustenta en una orden ejecutiva firmada en el Despacho Oval, mediante la cual el mandatario declaró la existencia de una emergencia nacional. El documento no precisa el nivel de los aranceles ni identifica a los países que podrían verse afectados por la disposición.
La orden, titulada "Haciendo frente a las amenazas del Gobierno de Cuba a Estados Unidos", argumenta que “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba” representan una “amenaza extraordinaria e inusual” para la seguridad nacional, la política exterior y la economía estadounidenses.
El anuncio sugiere un endurecimiento adicional de la postura de Washington hacia La Habana, en un contexto regional marcado por la reciente captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses durante una operación relámpago en Caracas a inicios de este mes.
Trump ha reiterado en múltiples ocasiones su intención de actuar contra los principales dirigentes del gobierno cubano, al considerar que su permanencia en el poder contribuye a la inestabilidad política y de seguridad en el hemisferio occidental.
En declaraciones realizadas esta semana, el presidente afirmó que “Cuba va a colapsar muy pronto” y celebró que Venezuela —históricamente el mayor proveedor de crudo de la isla— haya dejado de enviar petróleo y recursos financieros tras la caída de Maduro.
De acuerdo con la Casa Blanca, el objetivo central de esta política es exigir responsabilidades al gobierno cubano por su presunto respaldo a “actores hostiles, el terrorismo y la inestabilidad regional”, factores que, según Washington, comprometen la seguridad y los intereses estratégicos de Estados Unidos.
Las autoridades estadounidenses también acusan a Cuba de fomentar la desestabilización regional y de colaborar con potencias rivales como Rusia y China, así como de ofrecer “refugio seguro” a grupos considerados terroristas, entre ellos Hezbolá y Hamás, señalamientos que La Habana ha rechazado de forma reiterada.










