
Una prueba en sangre detecta el cáncer de colon con 92% de precisión
Investigadores españoles identifican una “huella molecular” en glóbulos blancos que anticipa el tumor antes de los síntomas.
Un equipo científico español ha logrado un avance decisivo en la detección precoz del cáncer de colon, al identificar una “huella molecular” en los glóbulos blancos capaz de predecir la presencia del tumor con una eficacia del 92 %. El estudio, liderado por el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) y el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic), demuestra que un simple análisis de sangre puede ofrecer una fiabilidad superior a la de varias pruebas diagnósticas actuales.
El hallazgo se centra en los glóbulos blancos, células clave del sistema inmunitario que actúan como sensores del estado del organismo. Los investigadores comprobaron que estas células presentan un patrón genético específico que se modifica ante la aparición del cáncer colorrectal. Esta alteración funciona como una señal temprana que se activa incluso antes de que el paciente experimente síntomas.
De acuerdo con los responsables del trabajo, esta firma genética surge a partir de un proceso de inflamación sistémica provocado por el tumor en sus fases iniciales. Ese entorno inflamatorio impacta en el comportamiento habitual del sistema de defensa, dejando una marca detectable en los glóbulos blancos, que circulan por todo el cuerpo y registran esos cambios biológicos.
En palabras del propio estudio, "el cuerpo avisa antes de que el tumor sea visible, y lo hace a través de su propio sistema de defensa". Esta evidencia refuerza la idea de que los glóbulos blancos pueden funcionar como auténticos centinelas biológicos, reflejando alteraciones tempranas asociadas al desarrollo del cáncer.
UNA NUEVA ERA PARA EL DIAGNÓSTICO
La investigación, publicada en la revista científica Genes & Diseases, empleó una innovadora técnica denominada EPI transcriptómica, que analiza la manera en que los glóbulos blancos procesan la información genética contenida en el ARN mensajero. Al examinar específicamente los mecanismos de ensamblaje de estas instrucciones, los científicos lograron identificar con alta precisión la presencia del tumor.
Este avance posiciona a los glóbulos blancos como un espejo del estado de salud general y abre la puerta a pruebas de diagnóstico no invasivo basadas en sangre. El potencial impacto clínico es considerable: podría transformar los protocolos de cribado actuales, reducir procedimientos invasivos y mejorar el pronóstico de miles de personas mediante un análisis de sangre capaz de anticipar el cáncer colorrectal en etapas tempranas.










