
Banco de Alimentos Perú impulsa el rescate de alimentos frente a la inflación
El rescate de alimentos surge como alternativa para reducir el impacto de la inflación en los hogares peruanos.
En un contexto marcado por el incremento del costo de vida, el rescate de alimentos comienza a consolidarse como una estrategia clave para mitigar el impacto de la inflación en Perú. Mientras el salario mínimo se ubica en S/ 1 025, el costo de la canasta básica alcanza los S/ 1 816 mensuales, generando una brecha que afecta directamente a millones de hogares.
De acuerdo con cifras oficiales, el 27.6 % de la población vive en situación de pobreza monetaria, lo que limita el acceso a una alimentación adecuada. Esta realidad se agrava si se considera que el país desperdicia cerca de 12.8 millones de toneladas de alimentos cada año, una paradoja que incide en la inseguridad alimentaria que afecta a más de la mitad de los peruanos.
Especialistas sostienen que la clave no está en intervenir los precios, sino en optimizar la logística de alimentos. La recuperación de productos descartados por criterios comerciales, pero aptos para el consumo, permite reincorporarlos al sistema y generar una oferta adicional que alivia el gasto de los sectores más vulnerables. En este proceso, la eficiencia logística cumple un rol determinante al transformar pérdidas en valor social, reduciendo además los costos asociados a la disposición de residuos.
Experiencias como la del Banco de Alimentos Perú evidencian que una adecuada gestión puede convertir excedentes en apoyo concreto para miles de familias. Su operación, presente en 23 regiones, permite canalizar productos hacia comunidades en situación de vulnerabilidad.
En ese marco, incorporar el rescate de alimentos dentro de la estrategia empresarial se perfila como una decisión que combina rentabilidad y responsabilidad social, contribuyendo a enfrentar la inflación en Perú sin distorsionar el mercado.









