
Trump endurece el discurso sobre México en medio de crisis por fentanilo
El presidente firmó una ley que eleva a diez años la pena mínima por tráfico con fentanilo, en medio de una crisis que deja más de 300 muertos diarios.
En un nuevo pronunciamiento desde la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó al gobierno mexicano de estar “petrificado” ante el poder de los cárteles del narcotráfico. Durante la ceremonia de promulgación de una ley que aumenta las penas mínimas por tráfico de drogas con fentanilo, el mandatario intensificó su narrativa de responsabilizar a México por la crisis de sobredosis en su país, omitiendo factores internos clave como la responsabilidad de farmacéuticas estadounidenses y la falta de políticas públicas efectivas en salud y educación.
El nuevo marco legal establece una condena mínima de diez años de prisión para quienes trafiquen drogas con fentanilo. La ceremonia estuvo rodeada de familiares de víctimas de sobredosis, mayoritariamente de origen anglosajón, lo que refuerza el componente político y simbólico del acto, dirigido a su base electoral conservadora. Sin embargo, expertos como el periodista Jesús Esquivel advierten que la ley no aborda las raíces del problema: la persistente demanda interna de drogas y la crisis de salud pública asociada a las adicciones.
Trump repitió su intención de intervenir de forma directa en México, apelando a un lenguaje que recuerda sus declaraciones pasadas sobre lanzar misiles contra puntos de operación de cárteles. Aunque estas amenazas no se han traducido en acciones concretas, sí alimentan una narrativa militarizada que presiona la relación bilateral y puede escalar tensiones regionales. Además, el presidente estadounidense ha promovido la clasificación de los cárteles como organizaciones terroristas internacionales.
En paralelo, la administración Trump enfrenta presiones crecientes para transparentar los archivos del caso Jeffrey Epstein. La negativa a divulgar la “lista de clientes” y otros documentos ha reavivado críticas sobre la falta de coherencia del mandatario, quien ha prometido apertura pero actúa en sentido contrario. Para analistas, este tema amenaza con convertirse en un frente adicional de desgaste político si continúa siendo utilizado como cortina de humo.
El abordaje simplista del gobierno estadounidense, que se limita a incrementar penas y señalar culpables externos, ignora la complejidad de una crisis que cobra más de 300 vidas diarias por sobredosis en su territorio. En lugar de impulsar estrategias de reducción de daños o cooperación binacional más integral, Trump apuesta por un discurso punitivista que, si bien le rinde políticamente, no resuelve el problema estructural.










