
De la Espriella asume la presidencia de Colombia: ¿qué propone y qué puede cambiar?
El nuevo presidente colombiano llega al poder con propuestas de mano dura, cambios diplomáticos y una agenda conservadora.
Abelardo de la Espriella asumió este viernes la Presidencia de Colombia con un programa que plantea cambios importantes en seguridad, relaciones internacionales y política social. Su llegada marca un giro respecto al gobierno de Gustavo Petro, primer presidente de izquierda del país, y estará acompañada por propuestas que ya generan debate entre especialistas, organizaciones sociales y sectores de la oposición.
Mano dura contra el crimen
Uno de los principales ejes del nuevo presidente de Colombia será la seguridad. De la Espriella ha planteado una estrategia basada en el uso de la fuerza contra grupos armados y criminales y ha resumido su postura con una frase pronunciada durante un retiro espiritual junto a su gabinete: "En esta mano voy a llevar una Biblia, y en esta otra un fusil para combatir el crimen".
Entre sus propuestas están bombardear cargamentos de droga y campamentos que considere vinculados con grupos "narcoterroristas", retomar la fumigación de cultivos de coca y construir grandes centros penitenciarios. Esta última medida toma como referencia el modelo aplicado por Nayib Bukele en El Salvador, mientras que la fumigación recuerda una estrategia utilizada anteriormente en Colombia.
El nuevo mandatario también ha descartado negociar con organizaciones armadas y cuestionado a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada a partir del acuerdo entre el Estado colombiano y las Farc. Sin embargo, especialistas señalan que todavía existen dudas sobre cómo se ejecutarían varias de sus propuestas y advierten que algunas funcionan más como planteamientos de campaña que como políticas públicas desarrolladas.
De la Espriella también propone crear frentes de seguridad ciudadanos en cinco grandes ciudades, entre ellas Bogotá y Barranquilla. La iniciativa genera especial atención porque algunos investigadores la comparan con las Convivir, organizaciones de vigilancia creadas en los años 90 que posteriormente fueron relacionadas con el fortalecimiento de estructuras paramilitares, según investigaciones de la Comisión de la Verdad.
Cambios en la política exterior
En política exterior, De la Espriella pretende acercar todavía más a Colombia a Estados Unidos y fortalecer su relación con Donald Trump. Su gobierno también anunció cambios importantes en la red diplomática: contempla cerrar 14 embajadas y 15 consulados, además de romper relaciones con Cuba y Nicaragua, cuyos gobiernos califica de "tiranías".
El nuevo presidente también ha planteado cuestionamientos a organismos internacionales. En campaña llegó a considerar la posibilidad de retirar a Colombia de Naciones Unidas, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al considerar que estas instituciones representan gastos y no han generado beneficios suficientes para el país. Una decisión de ese tipo tendría implicaciones sobre la cooperación internacional y la participación colombiana en asuntos regionales.
Otro cambio será el acercamiento con Israel. De la Espriella anunció la reapertura de la embajada colombiana en Jerusalén, después de que el gobierno de Petro rompiera relaciones con Israel por el conflicto en Gaza. Al mismo tiempo, su política exterior podría modificar el equilibrio construido durante los últimos años con China, país con el que Colombia estrechó vínculos durante la administración anterior.
¿Qué significa la "batalla cultural"?
El tercer gran frente es el cultural. De la Espriella ha prometido impulsar una "batalla cultural" basada en valores tradicionales de familia y moral cristiana, al tiempo que cuestiona a la izquierda y el llamado "wokismo". Su postura preocupa especialmente a organizaciones feministas y LGBTIQ+, que temen retrocesos en derechos sexuales y reproductivos.
La orientación también se refleja en algunos de sus nombramientos. Para Educación eligió a Viviane Morales, quien anteriormente promovió un referendo para limitar la adopción de menores a parejas formadas por un hombre y una mujer. En Cultura designó a Paola Holguín, identificada públicamente con posiciones cristianas conservadoras.
El alcance real de estos cambios dependerá de los límites institucionales y políticos que encuentre durante su mandato hasta 2030. De la Espriella llega sin experiencia previa en cargos de elección popular y con un movimiento que sus opositores califican de "extrema derecha", mientras que académicos debaten si su proyecto debe entenderse como una nueva derecha o como una expresión de derecha populista. Su gobierno, por tanto, no solo pondrá a prueba sus propuestas, sino también su capacidad para convertir un discurso de campaña en políticas concretas.










