whatsappCompartir facebookCompartir twitterTwittear emailE-mail
copiarCopiar url
Share 18
Señor Noticia
Campaña plant based
Campaña plant based
Campaña plant based

¿Cuánto está cambiando realmente la inteligencia artificial la vida de las personas?

La IA transforma algunas tareas laborales, pero su impacto depende del sector, la infraestructura disponible y las condiciones de cada comunidad.

¿Cuánto está cambiando realmente la inteligencia artificial la vida de las personas?
inteligencia-artificial-impacto-real-vida-trabajo-agricultura

La inteligencia artificial (IA) gana terreno en las oficinas, pero su impacto cotidiano es desigual: mientras automatiza tareas administrativas y digitales, millones de personas trabajan en sectores donde su adopción depende de la infraestructura, los costos y las necesidades concretas. Los datos de organismos internacionales muestran que su alcance potencial es amplio, aunque todavía no equivale a una transformación generalizada de la vida y el trabajo.

La IA está más presente en algunos empleos que en otros

En mayo de 2025, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que uno de cada cuatro empleos en el mundo, alrededor del 25% del empleo global, tenía algún grado de exposición a la IA generativa. La proporción aumentaba al 34% en los países de ingresos altos y descendía al 11% en los países de ingresos bajos. Sin embargo, la organización señaló que la transformación de tareas era más probable que la desaparición completa de los puestos.

La exposición es mayor en ocupaciones que requieren procesar información: labores administrativas, secretaría, contabilidad, finanzas, análisis, programación, servicios jurídicos, recursos humanos, marketing y producción de contenidos. En estos trabajos, los sistemas de IA pueden ayudar a redactar documentos, resumir información, revisar datos o generar materiales, aunque la precisión, la supervisión humana y las condiciones de cada empresa determinan cuánto pueden sustituir o acelerar las tareas.

La cifra de la OIT, por tanto, no significa que el 25% de los empleos vaya a desaparecer. En una actualización publicada en abril de 2026, la organización insistió en que los indicadores de exposición describen lo que la tecnología podría hacer, pero no predicen por sí solos los despidos, los salarios ni los resultados del mercado laboral. También influyen la rentabilidad, la adopción empresarial y las condiciones económicas. 

Fuera de la oficina, el impacto tiene otros límites

La perspectiva cambia al observar sectores que dependen del trabajo físico, la atención presencial o las condiciones del entorno. Un fontanero necesita localizar una fuga y reparar una tubería; un cocinero debe preparar los platos de una comanda; un agricultor depende de la lluvia, el suelo, las plagas y el momento de la cosecha. La IA puede apoyar algunas decisiones y tareas, pero no ejecuta por sí sola todas las actividades materiales que sostienen estos oficios.

 

La agricultura permite dimensionar esa diferencia. Según la OIT, cerca de 1.000 millones de personas trabajan en el sector agrícola, aproximadamente el 28% de la población ocupada mundial. Para muchos productores, el desafío inmediato no es incorporar un modelo generativo, sino acceder a agua, crédito, maquinaria, información meteorológica, mercados y asistencia técnica. 

Eso no significa que la agricultura sea ajena a la inteligencia artificial. Los sistemas de análisis de imágenes pueden ayudar a identificar enfermedades en los cultivos; los modelos predictivos pueden contribuir a planificar el riego o anticipar riesgos, y la automatización puede apoyar ciertas labores agrícolas. Pero esas aplicaciones requieren datos, conectividad, inversión y conocimientos técnicos. Un estudio de 2024 sobre la adopción de tecnologías agrícolas identificó las limitaciones económicas, la infraestructura, la formación y la confianza en las herramientas como factores relevantes para su implementación. 

La brecha digital también limita el alcance de la IA

La posibilidad de utilizar estas herramientas depende de condiciones que no están distribuidas de manera uniforme. El Banco Mundial señaló que 2.600 millones de personas permanecían sin conexión a internet en 2024, muchas de ellas en zonas rurales de países de ingresos bajos y medios. Sin acceso estable, dispositivos asequibles y habilidades digitales, la promesa de una IA disponible para todos resulta difícil de materializar. 

Esta brecha ayuda a explicar por qué la experiencia de quienes trabajan frente a una pantalla no representa necesariamente la de toda la población. Para algunas personas, la IA ya forma parte de la redacción, el análisis o la atención al cliente; para otras, la prioridad sigue siendo contar con servicios básicos, herramientas de trabajo o una conexión que permita consultar información útil.

Una tecnología global no implica un impacto inmediato y uniforme

La inteligencia artificial puede influir en la vida de personas que nunca la utilizan directamente. Las empresas pueden cambiar sus precios, reorganizar procesos, modificar sus servicios o incorporar sistemas automatizados; esas decisiones pueden repercutir en consumidores, trabajadores y proveedores. Sin embargo, los efectos dependen de cómo se aplique la tecnología y de quién acceda a sus beneficios, no únicamente de la capacidad técnica de los modelos.

Por eso, analizar su impacto exige mirar más allá de las novedades de cada herramienta o de los cambios en los empleos tecnológicos. También hay que observar la evolución de los salarios, la contratación, la productividad, las condiciones laborales y la adopción en sectores como la agricultura, la construcción, la salud, el comercio y los cuidados.

La IA ya está modificando ciertas tareas y abre posibilidades en muchos campos, pero no transforma todas las actividades con la misma velocidad ni profundidad. Los datos disponibles permiten identificar dónde podría tener mayor efecto; para saber cuánto está cambiando realmente la vida de las personas, hace falta contrastar ese potencial con resultados observables. La conversación sobre IA necesita tanto atención a sus avances como perspectiva sobre las distintas realidades en las que intenta abrirse paso.